Notas de la obra “El primer Septenio”

 

EL PRIMER SEPTENIO. Rudolf Steiner

(Notas recogidas de dicho libro)

 

El desaorrollo físico y psicológico en el niño no deberían ir separados. Lo que ocurre hoy en día es que al exponerlos a un medio tan mecanizado y exigirles rendimientos en los trabajos intelectuales tan altos (prematuros) se produce una ruptura de los “maravillosos sueños de la infancia”, osea, una destrucción de las capacidades creativas (ilusivas). Sería preferible, en los años preescolares realizar actividades motrices fácilmente imitables: amasar pan, hacer punto, teatro de títeres o idiomas (ya que por imitación es como empiezan a adquirir el lenguaje).

            “En los primeros años el niño siente con todo el cuerpo”

            Para que el niño aprenda a andar correctamente es necesario todo el cariño y amor de los acompañantes. Para que aprenda a hablar correctamente se le deberá hablar como a un adulto (veracidad) y para que aprenda a pensar habrá que darle ideas claras. Si nos equivocamos el niño manifestará problemas de motilidad en el primer caso, del aparato digestivo en el segundo y de neurosis en el tercero.

            Los juegos durante los siete primeros años deberán estar adaptados a los niños sin ser abstractos ni intelectualizados sino facilmente pictorizables. Las labores de los adultos pueden ser una buena actividad.

            Un desarrollo prematuro del intelecto se traduce en rigidez en los movimientoss

            La educación físico que no se basa en las necesidades internas del organismo origina un proceso de excesiva tensión cuyas cosecuencias, más adelante es la flojedad muscular. Los músculos serán incapaces de seguir el alma.

            Tras el nacimiento y por medio de movimientos esporádicos (desordenados) que luego se aprenden a controlar el niño adquiere el dominio de la cabeza (los ojos,..), el cuello, los brazos (asir) y las piernas. A estos movimientos que se dan en el primer año acompañan los primeros gestos de andar (heredado) que no se consolidan o aparecen de forma real hasta el año de vida.

            La etapa en la que el niño se apoya sobre sus pies y empieza a andar se asocia a la aparición del yo (separación del individuo y el mundo) y posteriormente el habla y el pensamiento.

Como continuación al desarrollo motriz aparece el habla. El habla es tanto la acción motriz (hablar) como la sensorial (escuchar). Por otro lado hay que reconocer las diferencias entre:

. decir: que es una manifestación de los deseos, opiniones del ego

. nombrar: No soy yo quien nombra las cosas. Sentido objetual.

. hablar: que recoge a los anteriores y es el gesto de poner en comunicación dos egos.

            Las sílabas integran el decir, las palabras forman los elementos del nombrar y la oración se convierte en un instrumento del hablar.

            El ambiente hogareño en los primeros meses de vida contibuye mucho a que en el futuro se atraviese la vida con seguridad y valores o con distancia y misantropía.

            La forma en que se adquiere el andar más o menos autónomo marcará al niño durante toda su vida, en la actitud hacia ésta.

            Cuando el niño empieza, no ya a nombrar las cosas, sino a ensamblar éstas se desarrollan simultáneamente los primeros rudimentos del pensamiento.

            En la primera etapa del del desarrollo del lenguaje aprende a nombrar las cosas, con lo que conquista el espacio. Posteriormente les atribuye acciones (verbos) – estufa quema, gato araña, hermanita llora – con lo que conquista el tiempo.

            En los dos y tres años se da el pensamiento como ordenación del mundo sensible.

            El nacimiento del sentir no se da cuando un niño llora o rie ante un estímulo del medio inmediato sino al que, a los cuatro años aproximadamente surge de un mundo emotivo propio y estructurado; cuando se la “fanatasía creadora contrapuesta”.

            Una característica esencial en el juego a los cuatro años es la repetición, el ritmo. El niño no se para recrearse, disfruta haciendo. Lo rítmico para el niño no cansa, cansa lo arrítmico e intelectual.

            A partir de los seis años el niño deja de jugar por jugar. Ahora se marca objetivos y comprueba los resultados. Es en esta etapa donde Steiner considera que aparece la voluntad y el placer ya no se encuentra solo en el hacer sino en los resultados (recreación).

            Ante la impotencia del hacer para observa que los adultos si saben hacer para y de esta admiración y la de dar respuestas a sus preguntas surge la autoridad natural. Según Steiner autoridad sin respeto es esclavitud.

            Para los seis primeros años de edad (preescolar) no deberá haber programa alguno de estudios ya que el intento prematuro de trabajo intelectual y reflexivo mutila en el niño su parte espiritual y modifica su carácter.

El recordar y la representación no dependen de la voluntad hasta despues de los siete años.

En la edad preescolar hay que poner sumo cuidado en que el pensamiento y la inteligencia no rompan su vínculo con la experiencia.

Cuando el padre dice al niño: sientate en mis rodillas y lo siente como un repudio, este tipo de mensajes contradictorios pueden ser causas en un futuro de esquizofrenias.

La forma en que el niño puede adquirir en esta edad preescolar destrezas intelectuales es mediante la sencilla mimetización de labores concretas (cocinar, lavar, coser, trabajar con la madera donde las asociaciones racionales (y por ende la lógica) se ven directamente relacionadas con la experiencia. Así mismo los juegos de construcción sirven para el  desarrollo de estas mismas facultades. En este tipo de actividades es muy importanta que el niño no trabaje con elementos prefabricados donde existe una sola posibilidad o sin duda queda simplificada y limitadas las posibilidades. Es mejor trabajar con elementos irregulares e innacabados para que en cada fase constructiva el niño se encuentre en situación de resolución.

Para la adquisició del lenguaje en la edad preescolar la dramatización o narración es un ejercicio de mimetismoque enriquece su expresión sin necesidad del recuerdo y el pensamiento abstracto.

Por lo dicho anteriormente, los juguetes no deben ser objetos perfectamente acabados,  ya que puesto que para el niño aún le es posible expresar de manera abstracta aquello que no está en su medio si le permita transformar el significado del objeto del juego gracias a su inacabada foma y ambigüedad.

Los niños podrán crear su fuerza de voluntad tanto mas ricos y variados estímulos hayan tenido en la experiencia de años antriores. Si esto no se ha dado, porque se le ha aplicado un Plan Estructurado (por medio de la autoridad) el niño acaecerá de una gran falta de concentración y resistencia que junto con la falta de experiencias anteriores (adquiridas por mimetismo) desembocará en actitudes agresivas y de impotencia a partir de los cinco o seis años (escolaridad).

Digamos pues con los terminos de la pedagogía Waldorf que en los primeros siete años se constituye la estructura animico-espiritual del niño que, a posteriori servirá de receptáculo de tal manera que en esta etapa, el niño imprime en su cuerpo las experiencias mediante la estructuración de sus órganos aún sin definir. El niño recibe con todo su cuerpo la experiencia de tal manera que podemos decir que es todo el órgano sensorial.

La ortografia es un mal necesario sin ningún valor cultural, en cambio, una buena pronunciación, una buena construcción de las frases, si tiene un valor cultural.

Es importante que los niños cultiven, sino hábitos de limpieza e higiene, si la necesidad de limpieza exterior e interior. Por otro lado han de saber, sinio tanto, distinguir las horas del reloj, si diferenciar las horas matutinas, del mediodía, de la tarde y nocturnas para que aprendan a manejar su tiempo.

El primer año escolar puede servir para aprender a contar y la aritmética. Es impotante en este aprendizaje partir del montón de manzanas y dividir en uno, dos, tres,… montones. Aprender a contar (por ejemplo) una manzana, dos manzanas,… puede alimentar el valor de la codicia.

La asociación del objeto con la palabra hablada no representa tanta dificultad en el niño como la escritura, por eso, antes de empezar a escribir se desarrollará el adiestramiento manual con el dibujo y la pintura. La asociación de sonidos a signos (palabras) se podrá desarrollar a través del canto o la narración a poder ser relacionados con la zona (cuentos, historias, …).

La danza, canto, dramatización y narración sirven además para el aprendizaje motor de forma ritmica y aemoniosa además de vivencial.

El juguete es sencillo, mas que expresar sugiere.

            Caracteristicas de la escuela Waldorf:

. El ejemplo del adulto que con sus quehaceres transmite unos valores.

. El quehacer artistico.

. Grupo integrado por distintas edades donde se trabaja la responsabilidad   interhumana

. Cooperación con los padres

El primer grito del niño, sus movimientos, la posición vertical conquistada, despues el andar, incluso la palabra son manifestaciones de esa voluntad que se despliega guiada no por pensamientos sino por  la imitación de lo que se le presenta.

El proceso de aprendizaje en el niño menor de siete años es inverso al del adulto. Si el del adulto es: pensamiento > sentimiento > voluntad, en el del niño es: voluntad (imitación) > sentimientos (al imitar) > pensamientos (preguntas).

           

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